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Alertas de búsqueda

Una de las primeras acciones que hacemos, o deberíamos hacer para saber que dicen de nosotros los medios, la competencia, los clientes, etc. —la reputación online, vamos— es programar alertas de búsqueda.

Programarlas es bastante sencillo, pero hay que hacerlo con ciertos parámetros, como por ejemplo nombre de la empresa, novedad, fuentes, idioma, región, etc. De esta forma cuando nos llegue un aviso podremos revisar la publicación, porque si la alerta no es nuestra, a saber que dicen.

Los buscadores, y decimos «los», en plural, porque no solo existe Google, tienen su propio sistema de alertas, fácil de configurar y usar. Es básico, pero nos puede servir si queremos mensajes a través de información general.

Después, cuando ya estemos más familiarizados con esas alertas, podemos ir a otros sistemas más profesionales, muy configurables, donde nos podemos perder en un mar de opciones, y por lo tanto muy completos. Por ejemplo, frases, nombre de empresa o de persona, imágenes, fechas, medios, países, etc. En estos sistemas podemos pedir o separar las alertas en diferentes tipos y por lo tanto son verdaderamente útiles. Pero ¡cuidado!, debemos saber como funciona un buscador a fondo, para que lo que programemos sea lo correcto.

logo azul y negro ProMonitor
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Y luego hay servicios como ProMonitor, donde nosotros, con la información que usted nos facilite, programaremos estas búsquedas. Actuaremos según los protocolos marcados y consensuados, por supuesto, con usted, nuestro cliente.

Así que ya lo ve. Usted, su producto o su empresa tienen varias opciones: si no sabe o no puede hacerlo; si lo sabe y puede hacerlo, o si prefiere dejar este tema en manos de unos profesionales. En este caso, podrá dedicar más tiempo a su actividad, obtendrá mejores resultados, podrá actuar en consecuencia contando también con nuestro asesoramiento y recibirá un completo informe mensual del trabajo realizado.

Imagen principal: mohamed Hassan en Pixabay




Cuando en un sector pequeño, que mueve mucho dinero, la reputación lo es todo

Hace unas semanas varios medios de comunicación generalistas se hacían eco de la fuga de un profesor de trading, y también inversor, con nada menos que dos millones de euros, que sus clientes y alumnos le habían confiado.

El trading es la compraventa de activos cotizados con mucha liquidez en el mercado, como por ejemplo acciones, divisas o futuros (contratos a largo plazo). Hasta aquí todo normal, pero hay que saber que es una operativa bursátil muy especulativa, porque persigue obtener un beneficio económico rápido. ¿El motivo principal? Que normalmente se opera en mercados muy líquidos y sobre todo se hace en plataformas online especializadas que actúan como intermediarios o brokers.

El caso es que este supuesto profesor mexicano, conocido con el nombre de Raúl B. tramó una estafa digna de una serie de Netflix o de una producción hollywoodiense. Parapetado en un tren de vida de gran poder adquisitivo, con coches deportivos, espectaculares relojes, viajes, ropa impecable y buenos restaurantes, engatusaba a sus alumnos y clientes por su poder de convicción y sus conocimientos de bolsa e inversión. Para ello se «inventó» una BCN Trading Academy, cuya sede era un coworking, donde daba clases y captaba a sus clientes. Pueden leer el artículo sobre el tema publicado en La Vanguardia AQUÍ o si lo prefieren, también pueden leer el artículo que le dedicó El País AQUÍ.

No vamos a centrarnos más en este acto delictivo, porque gente mala, que se aprovecha de la buena fe de los demás hay en todos los lugares y sectores. Pero sí que queremos hablar del daño que puede causar a nivel reputacional, a todo un sector. Así, por ejemplo, las escuelas de Trading, cargarán durante un buen tiempo con el mal que ha hecho una sola persona.

El estafador Raúl B. junto a uno de sus coches deportivos que en realidad eran alquilados.
Foto de Instagram publicada en La Vanguardia.

Mal que nos pese a todos, con la influencia y venta digital, si los posibles clientes, o alumnos en este caso, buscan información en las redes, se quedarán con lo peor: que hay timadores, estafadores y gente mala, que se aprovecha y roba el dinero a los más ingenuos.

La imagen digital lo es todo, en este mundo hiperconectado, y si piensan en los daños reputacionales que puede ocasionar la piratería de productos, la venta de los mismos en plataformas no autorizadas o las opiniones de clientes falsos, comprenderán que muchas veces el daño reputacional es mucho mayor que el daño económico.

Nosotros podemos ayudar a empresas, marcas, personas públicas y demás, que tengan expuesta su reputación en Internet. Realizamos una monitorización constante de cada cliente, y avisamos y/o realizamos acciones urgentes para contrarrestar informaciones falsas o difamatorias, o de ayuda para las demás.

Imagen principal: diseño de mohamed Hassan en Pixabay.